Estar ahí arriba.Te ha costado sudor subir,alguna que otra queja y ganas de quedarte quieta. Al llegar, ya no importa el esfuerzo, solo la caricia de la brisa y el reflejo del sol sobre el mar, que se abre poderoso hasta donde alcanza la vista. En ese momento ya no existe nada que no sea esa imagen y tu propia conciencia. Y justo en ese momento te das cuenta de que la cabeza no para de darle vueltas a todos tus problemas, tus sueños rotos,los sueños cumplidos y los que todavía no has vivido. Todo se junta en una espiral de emociones que no puedes controlar, y respiras y de nuevo te pierdes en la infinidad del mar bajo tus pies.Las montañas se elevan orgullosas y los bosques las cubren, protegiendolas del frio del atardecer.Por un momento el tiempo se para y no existe nada mas. Los segundos son eternidades, lo material se te vuelve insignificante y la naturaleza te ofrece todo su esplendor sin esperar nada mas a cambio que tu atención.
Se escucha el silencio, se oye la vida que se encuentra a tu alrededor, de la que en ese momento tu formas uno. Dime…¿no es acaso esto ser increiblemente afortunado? Ser, por un momento dueño y señor de todo lo que, bajo tus pies, se muestra fuerte y orgulloso…
Mienteme, y dime que eso no te hace estremecer…
david dicho:
on Julio 2, 2008 at 2:06 pm
Tantas veces en tantas montañas diferentes sintiendo lo mismo, encontrando sin saber, justo lo que andábamos buscando.
Buena senda!
elespejoconcavo dicho:
on Julio 11, 2008 at 10:44 pm
Yo no lo habria resumido mejor.Gracias por el comentario. muxuu!!!
Beti prest!!