Otra vez, Diciembre

Otra vez, Diciembre. Y aunque sea igual que enero,marzo o agosto, en Diciembre se clava aún más tu silla vacía. Y me duele más si cabe recordarte, porque ya no estás. No elegiré el mantel, no estaré ya contigo en la cocina. Porque me faltas. Porque te fuiste. Y a nada que quiero hablar de tí, se me escapa una lágrima, que cae, suave por mi mejilla como antes siempre lo hacía tu mano. Ya no estás, y te echo de menos. Cada día más, cada vez que logro algo, tú no estás ya ahí. Pero yo te pienso, te tengo siempre presente. Estás aunque me faltas. Pero tu silla está vacía. Tu voz no suena.

Pero quizá no sea tan malo recordarte tanto a cada momento. En cierto modo, siempre vas conmigo.

“Silla vacía, corazón lleno de quererte”.

Otra vez, Diciembre.

Furtivo, robado…

Robarte para que estés conmigo. Aunque sólo sea un rato, un momento; eso me basta. Quererte un poco, tocarte, besarte. Un momento robado, sin que nadie se entere, sin que nadie lo vea. Abrazarte, apretarme contra tí, besarte una vez más, y otra… Desear que el reloj se quede parado otro poco más, arañar segundos al día, a la vuelta a casa. Que me digas eso bajito, al oído, para que no se entere nadie. Pero estemos donde estemos, siempre nos estamos buscando, aunque nadie se de cuenta. Entre la gente, a lo lejos. Esperándonos al final en cualquier parte, queriendo encontrarnos. Y no te veo llegar, y me tapas los ojos. Y otra vez, me besas, me abrazas, me quieres, me tocas. Te quiero, me quieres. Nos tenemos ganas. Otro beso más. Y hasta mañana. Me quedo con ganas de más, de tí, de tenerte,de quererte. De que me quieras más, tu y yo sólos, sin nadie que nos moleste.

Y que no nos vea nadie. Y que nos mire todo el mundo.