Nubes y algodón

Nubes, algodón… Suaves y de dulce tacto, sensación de levitar. Así me quedo dormida si he estado contigo, o si hemos hablado. Tus manos me mecen en una caricia infinita, que no acaba nunca, tus palabras me calman, me emocionan. Tú me cuidas, y me quieres. Haces que los días nunca pasen sin que me hagas sonreír, haces que siempre quiera un poquito más de tiempo contigo y no pueda esperar a volver a verte. Estás conmigo aunque no sea físicamente, en mi pensamiento siempre. Te tengo grabado en el alma, en mi cuerpo, en mi corazón.  Eres dueño absoluto de mi afán de mejorar, eres la razón por la que siempre quiero ser más, mejor. Eres aquello por lo que merece la pena afrontar cada día, saltar cada muro, llegar a la meta.

Vas cumpliendo mis sueños uno a uno, y no vas a cansarte. Haces que cada día sea mejor que el anterior, que cada momento sea más bonito si cabe.

Me tienes en una nube. Me tienes entre algodón.

 

Al Sr. X.

22 días

Calorías ingeridas: 200 (desayuno). Minutos de ejercicio: 30 (orgullosa de mí misma). Minutos productivos de estudio(-20, porque estoy escribiendo esto). Veces que he querido tirar la puñetera balance board por la ventana: 1( mejorando increíblemente mi autocontrol). Días de tratamiento extreme: 4(lo estoy siguiendo formalmente).

22 días que faltan. 22 días que se me van a tornar tanto eternos como insuficientes. Eternos porque de por medio tengo que hacer frente a dos exámenes cuyos profesores/as, aunque algunos más que otros, están muy muy faltos de amor, responsabilidad y empatía. Pero déjales, una vez que mi querida amiguísima putísima andereño de comunitaria ya espero, que haya pasado a mejor vida y que se decida a aprobarme. Aunque sea sólo por no volver a verme la cara, que a la siguiente, la escupo o algo.

21 días que se me van a hacer insuficientes para conseguir que las fiestas no hagan mucho efecto visual en mi operación cocoloco. En eso tiene una gran responsabilidad mi querido/odiado regalito de reyes, un videojuego de hacer deporte. (no sé si tomármelo como una indirecta de mis queridos progenitores o como simplemente una nueva distracción saludable). Un jueguito muy, pero que muy impertinente. Incluso más que las dependientas del flacadivarius,del freshca o del Zorra.

Eso sí, confío en el efecto milagroso del tratamiento extreme de mi querido Mercachona.

Y voy a dejar la operación cocoloco en operación hamaca.

Eso sí, con un mojito en mano.

22 días!¡