Calorías ingeridas: 200 (desayuno). Minutos de ejercicio: 30 (orgullosa de mí misma). Minutos productivos de estudio(-20, porque estoy escribiendo esto). Veces que he querido tirar la puñetera balance board por la ventana: 1( mejorando increíblemente mi autocontrol). Días de tratamiento extreme: 4(lo estoy siguiendo formalmente).
22 días que faltan. 22 días que se me van a tornar tanto eternos como insuficientes. Eternos porque de por medio tengo que hacer frente a dos exámenes cuyos profesores/as, aunque algunos más que otros, están muy muy faltos de amor, responsabilidad y empatía. Pero déjales, una vez que mi querida amiguísima putísima andereño de comunitaria ya espero, que haya pasado a mejor vida y que se decida a aprobarme. Aunque sea sólo por no volver a verme la cara, que a la siguiente, la escupo o algo.
21 días que se me van a hacer insuficientes para conseguir que las fiestas no hagan mucho efecto visual en mi operación cocoloco. En eso tiene una gran responsabilidad mi querido/odiado regalito de reyes, un videojuego de hacer deporte. (no sé si tomármelo como una indirecta de mis queridos progenitores o como simplemente una nueva distracción saludable). Un jueguito muy, pero que muy impertinente. Incluso más que las dependientas del flacadivarius,del freshca o del Zorra.
Eso sí, confío en el efecto milagroso del tratamiento extreme de mi querido Mercachona.
Y voy a dejar la operación cocoloco en operación hamaca.
Eso sí, con un mojito en mano.
22 días!¡